Jean-Luc Lagarce Les règles du savoir-vivre dans la société moderne
Puesta en escena de François Berreur
Presentación



Una conferenciante viene a explicarnos la vida, las cosas de la vida y, al querer tanto normalizar nuestra existencia, la encierra en códigos que hoy sólo nos llevan a sonreír, aunque todos podamos reconocernos y ver en ellos preciosos consejos.
Pero el cuerpo tiene sus razones que la razón desconoce y no puede conformarse con códigos. Si bien existe la solución de evadirnos a través del imaginario y de soñarnos en perfecto acuerdo con nuestros principios, los sueños son ensueños y, al abrir los ojos, no podemos más que enfrentarnos con lo real.
No podremos más que dar rienda suelta a nuestra naturaleza profunda, aquel animal incontrolable que se deja llevar por los sentimientos, no es para reírse, refiriéndonos siempre y firmemente a la conveniencia, a la etiqueta, a las recomendaciones, al conjunto justo de objetos y personas, al tono y al orden, no nos portaremos siempre bien, no seremos irreprochables, nos lo jugaremos todo, tendremos miedo.

François Berreur




Anécdota :

Esta nueva aventura nació de la propuesta que me hizo el teatro del municipio de Aubervilliers de organizar lecturas de los textos de Jean-Luc Lagarce, en torno al reestreno del espectáculo Le Voyage à La Haye y a la temática de la temporada del teatro : C’est mieux que rien ou quelques questions sur le bonheur (Mejor que nada o algunas preguntas acerca de la felicidad).
Resultó una evidencia proponer un texto de Jean-Luc que explica qué hay que hacer desde el nacimiento hasta la muerte, para que todo salga bien en la vida : Les règles du savoir vivre dans la société moderne. Además, Jean-Luc escribió este texto simultáneamente con Le Voyage à La Haye.
Obviamente, pensé también en el placer de volver a escuchar Les règles du savoir vivre…, de la boca de Mireille Herbstmeyer.
Para una lectura, Mireille no volvería a aprender el texto que ya interpretara cinco años antes, en una puesta en escena de Jean-Luc, empezaríamos alrededor de una mesa, con el texto en las manos. Luego, mientras conversábamos, íbamos contándonos una nueva historia, le imaginábamos una nueva vida a Nuestra Baronesa querida (así la llamamos entre nosotros) y así fue como lógicamente decidimos montar un nuevo espectáculo, tanto más cuanto que yo no había podido llevar a cabo la producción del espectáculo que deseaba crear en el año 2000.
Y puesto que cuando no se puede hacer teatro, el mejor remedio es hacerlo…

¿Para qué volver a poner en escena este texto ?

Pregunta que, por muy absurda que parezca, ya me hicieron. Será porque ya trabajé con Jean-Luc Lagarce y precisamente de asistente en la puesta en escena que realizó de este texto con Mireille Herbstmeyer.
He aquí, pues, algunas perogrulladas :
Que si un texto se escribe, es para ser montado, y mejor si lo montan varias veces.
Que, por otra parte, trabajo en una asociación que pretende, entre sus objetivos fundamentales, defender la idea de que una puesta en escena única no expresa por sí sola toda la riqueza de un texto.
Que llevo veinte años trabajando con Mireille Herbstmeyer y que le sobra tanto talento que no le vale encerrarse en una interpretación única.
Que estoy trabajando en una obra titulada Notas de cocina de Rodrigo García y que en Les Règles du Savoir Vivre… no se trata de otra cosa sino de las comidas que nos toca organizar a lo largo de la vida.
Que este personaje forma parte de nuestros recuerdos, así como de los del público que ya lo habrá escuchado, pero hemos envejecido, nacieron nuevos niños, otros se casaron, algunos se nos fueron y cabe recordar y enseñar a quienes lo ignoran que así es « como ocurre y ha de ocurrir siempre ».
Que estas cuantas razones no pretenden ser exhaustivas y que, acaso, existirán otras razones secretas que, por serlo, no se conocen.

François Berreur



 

Nacer, no es muy difícil. Morir, es muy fácil. Vivir, entre ambos acontecimientos, no resulta necesariamente imposible. Basta con respetar las reglas y los principios para conformarse con ellos. Basta con saber que, en cualquier circunstancia, existe una solución, una manera de reaccionar y de actuar, una explicación a los problemas, porque la vida no es más que una sucesión de problemas ínfimos que exigen e implican una respuesta.
Algunas de estas prácticas soluciones ayudan a escapar de la incertidumbre, de la duda, de la tremenda reacción espontánea, de la emoción súbita, de la alegría tan grosera, de la cordialidad más generosa o del dolor sincero.

Aprender a vivir, saber vivir (savoir vivre), siempre nos protegerá del natural, alejará a ese animal ansioso de resurgir : esa parte de nuestro ser tan maleducada que daría rienda suelta a su corazón, que nos llevaría a acercarnos a los que queremos sin conciencia de rango ni estatuto en este Mundo, a alejarnos de las apariencias engañosas.

Se trata de conocer y de aprender, desde aquel instante ya tan mundano del nacimiento, a mantener su rango y a respetar los códigos que rigen la existencia. Se trata también de pesar el pro y el contra, de medir los valores e intereses que autorizan el noviazgo, el matrimonio – no estamos hablando de amor –, las leyes que rigen los sentimientos afectivos y llevan siempre, sin esos errores fatales y toscos del instinto, a la perfecta harmonía social. Se trata, por fin, de controlar las penas, de llorar en cantidad necesaria y relativa, de medir la importancia de la pena y sobre todo, en los momentos más duros de la vida, de relativizar la importancia que se les otorga.

Respetando el libro de las conveniencias, los usos y modales, refiriéndonos siempre a él, sin dejarnos llevar nunca por nuestra naturaleza profunda, por aquel animal incontrolable que deja rienda suelta a los sentimientos, es para reírse, refiriéndonos siempre y firmemente a la conveniencia, a la etiqueta, a las recomendaciones, al conjunto justo de objetos y personas, al tono y al orden, siempre nos portaremos bien, seremos irreprochables, sin jugárnoslo todo, sin tener miedo.

Jean-Luc Lagarce






Copyright © 2000 Association Les Solitaires Intempestifs
Tous droits réservés