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Jean-Luc
Lagarce Les règles du savoir-vivre dans
la société moderne Puesta en escena de François Berreur Presentación Una conferenciante viene a explicarnos la vida, las cosas de la vida y, al querer tanto normalizar nuestra existencia, la encierra en códigos que hoy sólo nos llevan a sonreír, aunque todos podamos reconocernos y ver en ellos preciosos consejos. Pero el cuerpo tiene sus razones que la razón desconoce y no puede conformarse con códigos. Si bien existe la solución de evadirnos a través del imaginario y de soñarnos en perfecto acuerdo con nuestros principios, los sueños son ensueños y, al abrir los ojos, no podemos más que enfrentarnos con lo real. No podremos más que dar rienda suelta a nuestra naturaleza profunda, aquel animal incontrolable que se deja llevar por los sentimientos, no es para reírse, refiriéndonos siempre y firmemente a la conveniencia, a la etiqueta, a las recomendaciones, al conjunto justo de objetos y personas, al tono y al orden, no nos portaremos siempre bien, no seremos irreprochables, nos lo jugaremos todo, tendremos miedo.
François Berreur ¿Para qué volver a poner en escena este texto ? François Berreur
Nacer, no es muy difícil. Morir, es muy fácil. Vivir, entre
ambos acontecimientos, no resulta necesariamente imposible. Basta con
respetar las reglas y los principios para conformarse con ellos. Basta
con saber que, en cualquier circunstancia, existe una solución,
una manera de reaccionar y de actuar, una explicación a los problemas,
porque la vida no es más que una sucesión de problemas ínfimos
que exigen e implican una respuesta. Aprender a vivir, saber vivir (savoir vivre), siempre nos protegerá del natural, alejará a ese animal ansioso de resurgir : esa parte de nuestro ser tan maleducada que daría rienda suelta a su corazón, que nos llevaría a acercarnos a los que queremos sin conciencia de rango ni estatuto en este Mundo, a alejarnos de las apariencias engañosas. Se trata de conocer y de aprender, desde aquel instante ya tan mundano del nacimiento, a mantener su rango y a respetar los códigos que rigen la existencia. Se trata también de pesar el pro y el contra, de medir los valores e intereses que autorizan el noviazgo, el matrimonio – no estamos hablando de amor –, las leyes que rigen los sentimientos afectivos y llevan siempre, sin esos errores fatales y toscos del instinto, a la perfecta harmonía social. Se trata, por fin, de controlar las penas, de llorar en cantidad necesaria y relativa, de medir la importancia de la pena y sobre todo, en los momentos más duros de la vida, de relativizar la importancia que se les otorga. Respetando el libro de las conveniencias, los usos y modales, refiriéndonos siempre a él, sin dejarnos llevar nunca por nuestra naturaleza profunda, por aquel animal incontrolable que deja rienda suelta a los sentimientos, es para reírse, refiriéndonos siempre y firmemente a la conveniencia, a la etiqueta, a las recomendaciones, al conjunto justo de objetos y personas, al tono y al orden, siempre nos portaremos bien, seremos irreprochables, sin jugárnoslo todo, sin tener miedo. Jean-Luc Lagarce Copyright © 2000 Association Les Solitaires Intempestifs Tous droits réservés |